Sobre todo en las últimas semanas, hemos podido ser más conscientes que nunca de la fragilidad humana. Nos hemos tenido que ver rodeados de riesgos que creíamos imposibles de sufrir. Y es que, en general, los humanos siempre tendemos a creer que la adversidad es ajena a nosotros. En cambio, situaciones como las vividas estos días nos demuestran que ciertos incidentes son más cercanos de lo que podíamos imaginar.

Negar tal evidencia es una equivocación que cometemos constantemente. Los humanos, normalmente, tratamos de ocultar nuestra vulnerabilidad cuando, precisamente, ésta es una característica que nos une. Aunque muchos queramos ocultarlo, el miedo es un sentimiento inherente en el alma humana.

La única forma que tenemos de protegernos de las fragilidades es siendo conscientes de nuestra vulnerabilidad y compartiendo este sentimiento con los demás. La ansiedad, la angustia o la impotencia ante todos aquellos riesgos que no podemos controlar son sentimientos que experimentamos todos. Y, por otra parte, el hecho de poder compartir estos sentimientos nos hace crecer y sentirnos mucho más protegidos.

Una vez aceptada esta realidad, debemos tratar de minimizar los riesgos, aunque todos sabemos que hay momentos en que resulta imposible evitarlos. Por ello, existen los seguros. Su principal misión es ofrecer el cobijo necesario en caso de necesidad y esto es posible gracias a que el riesgo es dividido entre todos los asegurados.

Cuando contamos con un seguro sabemos que nuestro riesgo está compartido con otros iguales a nosotros, que sienten de la misma manera, que tienen los mismos problemas y que reaccionan igual ante las adversidades. Por ello, creemos que el principal valor de los seguros es la comunidad, es el apoyo entre unos y otros y es el saber que, cuando nos mantenemos juntos, podemos estar más protegidos que nunca.

En este sentido, desde iSeguros, pensamos que los seguros son solidarios. Efectivamente, son solidarias porque su principal función es dividir el riesgo entre muchas personas. De este modo, velamos por intereses que en el fondo son comunes y cuidamos unos de otros.

Contar con un seguro es sinónimo de protección y tranquilidad para uno mismo y para los suyos pero, indirectamente, también para todos aquellos que nos rodean, que piensan y sufren de la misma manera que lo hacemos nosotros.