Desgraciadamente, sufrir un accidente doméstico es uno de los incidentes más comunes en nuestro día a día. Evidentemente, algunos son prácticamente inevitables, pero otros se podrían prevenir si fuéramos más conscientes de nuestro entorno y si tuviéramos claro cómo actuar. Por eso, hoy queremos daros algunos consejos para prevenirlos y, sobretodo, queremos centrar la atención en que hacer en caso de accidente.  

Según la OMS, el 10% de la población mundial ha sufrido un accidente en el hogar en el último año. En otros espacios, solemos estar más atentos de todos los peligros que nos rodean, tanto a nosotros mismos, como a los demás. Sin embargo, al llegar a casa, es inevitable relajarse y no tomar ciertas medidas de seguridad. 

Tipos de accidentes domésticos

Según el tipo de accidente doméstico frente el cual nos encontremos, deberemos actuar de una manera o de otra. Parece algo obvio, pero muchas veces no lo tenemos en cuenta. Actuamos empujados por el pánico, los nervios o el miedo y no somos conscientes de que nuestra actuación, sin conocimiento, puede ser peor. 

Por ello, si no estamos seguros de que lo que vayamos a hacer pueda ser de ayuda, es mejor que no toquemos al herido. En caso de que el accidente haya sido grave, debemos tratar de tranquilizarnos y llamar inmediatamente a urgencias. 

Cortes o heridas

Qué hacer: Ante este tipo de accidente doméstico, debemos lavar bien el corte o la herida con agua y jabón, tratando de quitar los restos de sustancias nocivas que pudieran haber quedado en la piel. No debemos utilizar alcohol, polvos o pomadas. A continuación, podemos secar la herida con compresas o gasas estériles (nunca con algodón), realizando pequeños toques. 

En caso de que hayan quedado objetos clavados, no se recomienda su extracción, ya que puede ser que estén taponando la herida y evitando el sangrado. 

Si la herida es muy grande y no deja de sangrar, podemos presionarla con apósitos estériles o un trapo limpio para tratar de parar la hemorragia y, si se encuentra en una extremidad, podemos levantar este miembro para favorecer la circulación de la sangre. Dado el caso, deberemos trasladar al herido a urgencias, lo más rápido posible. 

Cómo prevenir: Es evidente que debemos utilizar de manera segura todo tipo de objetos punzantes y mantenerlos lejos del alcance de los niños. Para evitar posibles accidentes, también es recomendable:

  • Colocar dichas herramientas con los elementos cortantes hacia dentro.
  • Revisar vasos, platos y demás elementos que pudieran estar rotos. 

Golpes o caídas

Qué hacer: En caso de golpe o caída, inicialmente es recomendable aplicar hielo sobre la zona afectada y tratar de mantenerla en reposo. Si el daño persiste, se puede administrar al herido algún analgésico, como ibuprofeno o paracetamol. En caso de pérdida de consciencia se debe acudir rápidamente a urgencias. 

Cómo prevenir: Los golpes o caídas son difíciles de prevenir. Sin embargo, debemos tener en cuenta algo tan básico como: 

  • Evitar todos aquellos elementos que pueden dificultar el paso. 
  • Disponer de una buena iluminación, sobretodo en lugares de difícil acceso. 
  • Evitar las superficies resbaladizas, por ejemplo, aplicando algún remedio antideslizante. 

Intoxicaciones

Qué hacer: En caso de intoxicación, debemos llamar rápidamente a urgencias, conservar el envase ingerido y tratar de recordar la hora en la cual se ha producido el accidente. En ningún caso, debemos dar algún otro líquido o provocar el vómito al accidentado. 

Cómo prevenir: Las intoxicaciones se deben a la ingesta accidental de productos no aptos par el consumo humano. Por tanto, para evitarlas debemos:

  • Mantener este tipo de sustancias perfectamente etiquetadas o dentro de su envase original.
  • Mantenerlas alejadas de los alimentos y, sobretodo, de los más pequeños.

Ahogos o atragantamientos 

Qué hacer: Ante un ahogo o atragantamiento, debemos tener en cuenta que, si la persona respira, podemos colocarla de lado para evitar que se obstruyan las vías respiratorias. En caso de que se haya atragantado, nunca debemos sacar el objeto con la mano o el dedo porque podríamos acabar empeorando la situación. Podemos tratar de mover o poner boca abajo al accidentado y, si no respira, realizar la maniobra cardiopulmonar. 

Cómo prevenir: Para tratar de impedir ahogos o asfixias en los más pequeños debemos: 

  • Evitar que los niños jueguen con objetos pequeños que se puedan tragar o meter por la nariz. 
  • Facilitarles trozos de comida pequeños e intentar que coman poco a poco.
  • Vigilarlos cuando, sobretodo, se estén dando un baño o estén cerca de piscinas o grandes superficies de agua.

Quemaduras o incendios

Qué hacer: Cuando sufrimos este tipo de accidente doméstico, el mejor remedio es mantener bajo el agua la zona afectada, como mínimo durante varios minutos. No es recomendable el uso de ninguna pomada y, sobretodo, dado el caso, no debemos despegar la ropa de la piel, ni romper las ampollas.

Cómo prevenir: De nuevo, debemos evitar y sobretodo alejar a los niños de las superficies calientes. 

  • Para evitar las salpicaduras mientras se está cocinando, es recomendable el uso de cubiertas o tapaderas.

Descargas eléctricas

Qué hacer: Si la persona que ha sufrido la descarga no puede desconectarse, debemos intentar separarla con algún objeto de madera, plástico o goma pero nunca directamente con las manos, ya que la descarga nos podría afectar también a nosotros. 

Una vez desconectada, si está consciente, debemos trasladarla rápidamente al hospital. Si, por el contrario, sigue inconsciente pero vemos que respira, debemos llamar y esperar al servicio de emergencia. Solo en caso de que la persona se encuentre inconsciente y que, además, no respire, debemos practicarle la reanimación cardiopulmonar.

Cómo prevenir: En ocasiones, resulta imposible evitar una descarga eléctrica. Sin embargo, existen una serie de recomendaciones de seguridad que deberían ser de obligado cumplimiento: 

  • No usar ni tocar aparatos eléctricos estando descalzo. 
  • No conectar aparatos mojados
  • Desconectar el interruptor general  y asegurarse de la ausencia de tensión ante cualquier reparación o manipulación de la instalación eléctrica.

Accidentes en casa

En definitiva, aunque es imprescindible tomar ciertas precauciones, es prácticamente imposible controlar o evitar cualquier accidente doméstico. Por ello, siempre es recomendable contar con un seguro de hogar o de salud. Éste, nos ayudará a minimizar cualquier daño que pueda llegarse a producir y nos ofrecerá la tranquilidad y protección que merecemos nosotros y los nuestros.