Este titular no quiere ser un mensaje publicitario, sino una recomendación. Y ¿por qué? Porque a menudo no somos conscientes de los problemas que pueden tener las personas que más queremos si nosotros morimos de forma repentina.

Cuando una pareja firma una hipoteca, la mayoría de entidades bancarias aseguran media hipoteca a cada uno de los cónyuges, de forma qué si uno de los dos muere de forma repentina sin testamento, su parte de la vivienda la heredan sus sucesores directos y, por lo tanto, el otro miembro de la pareja podría verse obligado a convivir con estas personas o a vender su vivienda.

La mejor protección para evitar esta situación es hacer testamento. Con esta herramienta legal, tus voluntades quedan explícitas y tu familia recibe la protección adecuada, sin que nadie pueda reclamar lo que no le pertenece.