Comer sano es un objetivo que podemos conseguir con nuestra implicación. Cuando en casa hay niños, este tema se puede complicar, ya que existen gustos y texturas de los alimentos más saludables que no siempre convencen a los más pequeños. Y, además, los medios de comunicación bombardean con mensajes publicitarios de alimentos con mucho gusto y atractivo para los niños, pero mayoritariamente poco saludables.

Para resolver esta cuestión, es aconsejable buscar alguna herramienta (por ejemplo, menuari.com) para planificar los menús de toda la semana. De este modo, evitaremos comprar compulsivamente productos que no necesitamos o decidir el menú a última hora y, en este caso, escoger platos precocinados.

Una herramienta de estas características también nos puede ayudar a implicar los niños en esta actividad y en la elaboración de la comida. La implicación, tanto en la planificación como en la elaboración, comportará que acepten mejor algunos alimentos y estén abiertos a probar cosas nuevas.