Los ruidos que provocamos cuando llevamos a cabo cualquier tipo de actividad pueden ser molestos, incómodos y llegar a alterar el bienestar fisiológico o psicológico de los seres vivos. Cuando esto pasa, hablamos de ruido y se considera contaminación.

Por ese motivo es muy importante que tengamos en cuenta los ruidos que podemos hacer desde nuestro hogar y que pueden molestar a los otros vecinos. Y los derechos que tenemos como personas para defendernos de los ruidos que nos pueden dañar nuestra calidad de vida, como los que puede provocar un bar y/o discoteca situada en la planta baja del edificio donde vivimos o un vecino que lleva a cabo una actividad en unos horarios fuera de la ley.

Si sufrís algún ruido excesivo de forma continuada, tenéis que saber que tenéis derecho a informar de esto a la autoridad competente y podéis defenderos legalmente para que se resuelva la situación.

Entre todos tenemos que procurar controlar los ruidos que emitimos y actuar siempre con respeto para el resto de los vecinos.